OPINIÓN PERSONAL
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Cada 28 de junio en el
mundo se celebra el día del orgullo gay, cuya fecha se celebra al igual que el
día de la mujer, día del hombre, día del trabajo u otro día de gran
trascendencia. Desde el grado de la madures, sensatez y coherencia: están en
todo su derecho. Al fin y al cabo, se conmemoran en el año muchos días
históricos, ¿por qué este no?
No falta la ocasión en
la cual nos hemos topado con un miembro de la comunidad LGTBQ+. Tampoco falta
el mente cerrada que se ofusca fácilmente por el hecho de tener que tratar o
tolerar a un militante gay; cosa que les parece agotante e indignante. Las
instituciones, garantes de la democracia, el orden y la promoción del bien
común, no han estado exentas al tener que tratar con ellos, llegando al punto
de lidiar con algunas peticiones que este sector aclama velozmente, ya que, a
diario, luchan con la frustración concebida por la sociedad, (de al menos 75%
mayoritariamente heterosexual en el mundo) al no cederles el extenso magdalena
de exigencias en relación con el trato que según, deben recibir.
Toda lucha de
reivindicación y promoción en vía a cerrar brechas sociales son dignas de
respeto. El debate, se genera extensivamente por el hecho de que existe una
sociedad libremente conservadora que se abstiene a los cambios, y otra que
también, libremente, desea que el sector anterior, cambie sus valores y se alinee
en vía a sus posturas, donde no solo se limiten en aceptarlos, sino que
incluso, imiten y promuevan su movimiento.
La polémica en el
salitre no está de más introducirla; el hecho fue lamentable. Justificar a las
dos partes es demasiado complejo. Tanto la comunidad del sector, como los dos
protagonistas, actuaron de la manera más bochornosa. Lo injusto de todo
aquello, es que cada quien tiene su versión; cada quien tiene la toma del video
que más le beneficia, por lo que el asunto se tergiversó. No pasó desapercibido
que la pareja gay se declararan como víctimas (lo que resulta más que rayado en
la mayoría de los casos donde están involucrados). A las mujeres del video se
les etiquetó como homofóbicas; solo por no compartir sus posiciones, sin
siquiera saber la razón de su actuar.
Si entendieran un poco
que normalizar, lo que mayoría considera anormal, no cae nada bien en una
sociedad que aún no supera estos tabúes y, en consecuencias, se dan estos
hechos, (que siguen siendo reprochables, por no ser la manera indicada).
Normalmente cada quien difunde lo que le conviene, por lo que ahora no es claro
cómo se originó tal evento, y tampoco quien intimidó más, ya que, los jóvenes
se tornaban agresivos verbalmente, al igual que las doñas con sus palos. Surgen
dudas incluso, por no saber a ciencia cierta si fue un simple beso, o más que
eso, como versiones ya declaradas. Lo claro es que, siempre será imprudente
cualquier conducta de afecto delante de personas, y más, si hay niños de por
medio.
No sé en qué momento se
normalizó que compartir saliva en los parques era una actividad normal,
(indirectamente si es acto homosexual o heterosexual). Y no, no está bien, a
sabiendas que es un sitio para el recreo y las actividades interactivas, donde
los establecidos en su mayoría son menores.
Hace más de 50 décadas,
donde la pantalla era blanco y negro; a color para ciertas clases media-altas,
lo que claramente predominaba era que, la inclusión de valores y moral estaban
presente en todas las clases, (tal vez por lo ortodoxo que era el siglo
pasado). A pesar de las distintas características sociales que las dividían:
compartían la regla de taparle los ojos a sus hijos cuando en un programa se visualizaba
una escena sexual. Después de tantos
años, Netflix llegó; siendo uno de los más destacados pioneros en la abolición
del contenido implícito, para la metamorfosis explicita y, en consecuencia de
ello, destronó los tabúes y nos desprendió del paraíso de la imaginación.
Pasaran los años que
sean y seguirá siendo igual de incomodo ver tv en familia con escenas cargadas
de intimidad; por lo que resulta embarazo en absoluto, y más, si son series de
HBO, (algunas casi pornográficas), pero sin restarle su prestigio y capacidad de
puesta en escena. En el servicio streaming y ahora en la misma tv, cada serie
inclusiva debe tener por contrato, tomas entre heteros, gays, tríos y un montón
de diversidad, ¿y saben?, seguirán siendo incomodas hasta el punto que digamos:
esa escena fue innecesaria. Esto, al final, no es más que una acción ya
acordada y ficticia, pero aun así, a la gran mayoría se los quiere tragar la
tierra cuando departe con sus allegados, y más si son familiares. Entonces, ¿cómo
por qué estas escenas deben ser la excepción, si son en la vida real?
Independientemente de
cómo se desee disfrutar la sexualidad, creo que la prudencia es algo que se
está perdiendo, al igual que los valores morales y sociales, como: ser un
caballero y comportarse como una dama. Sí, es necesario romper los tabúes y
normalizar un poco lo que tal vez se visualizaba demasiado exagerado en el
pasado. Pero todo tiene su proceso de transición, e imponer una doctrina casi
que a la fuerza, de la cual muchos no desean acceder, es más que un proyecto
progresista con tendencia post-marxista. (Los que hablan mi idioma entenderán
esos últimos términos.)
Cabe destacar que la
sociedad y el estado, siguen siendo graduados de intolerantes y
discriminadores. Pero, lo que se omite es que, si la sociedad en relación con el
gobierno fuera netamente homofóbica, entonces habría una tolerancia cero contra
los gays, que implicaría ser perseguidos y encarcelados. También existiría una coalición
de sectores ultraconservadores y en conjunto serían los autores del holocausto
gay del siglo XXI.
Un dato: Polina
Andrianova, activista rusa y lesbiana, aun lidia con una nación represiva en
este tema. Dice que, ser gay en el régimen de Vladimir Putin, es una condena a
la discriminación, rechazo social e intolerancia. Cuenta que un día, solo por
el hecho de agarrar a su novia de la mano fue objeto de agresión verbal en un
transporte público. En la federación rusa la homosexualidad fue despenalizada
en el 1993 y, todavía no aceptan el matrimonio igualitario. Mientras tanto,
próximo a las fronteras rusas, se encuentra un país llamado Polonia, donde su
mandatario es Andrzej Duda, que si bien, le hace alusión a su apellido y no “duda”
en excluir a los homosexuales, tanto que, decretó una ley en la que los municipios
del país debían expulsar a la personas LGTBQ+ de ellos; recibiendo la
denominación zona libre de ideología LGTBQ+. Después de un año, cien municipios
ya tenían dicha denominación. Estos sucesos entre otros, solo son unos de los
interminables destacados, porque de abordar lo que ocurrió en la unión
soviética, y los genocidios comandados por el Che Guevara contra ese
movimiento, al menos habría que escribir 300 páginas más.
La comunidad cambia de
siglas cada determinado tiempo, cosa que le resta credibilidad por no mantenerse solido en un tema tan fácil
como lo es definir un nombre. Por lo menos me inquieta e impide acceder a una
perspectiva clara del porque ajustan esas iniciales de un día para otro, pero a
mi juicio, me resulta normal, al saber que afín de cuentas antes de pertenecer
o salir del closet, se deben encontrar en un dilema existencial donde no se
pueden poner de acuerdo de al fin que son, que les gusta, o que no; por lo que
es entendible la necesidad de ese cambio repentino, ya que tiene un origen.
También podría ser, porque según ellos, ellas o elles, (o como prefieran), si
este no se aplica, estarían atentando con uno de sus objetivos fundamentales: “la
inclusión”, que si bien, estoy más que seguro que aún no logran comprender su
verdadero significado, por el hecho que la inclusión se sobrevalora cuando esta
no se aborda de manera responsable y, sobre todo, si no se tienen unas bases de
peso, que soporte y se mantenga sólida ante las infaltantes discrepancias.
Esto no es una
discusión entre conservadores aleluyos vs miembros LGTBQ+ con tendencia
progresista; creo que el asunto va más allá del panorama, donde la figura principal
es el sentido común. Bueno, es que la aplicación de este en la sociedad,
influye en todos los aspectos sociales; al cambio, carecer de este, solo
desembocaría una prolongada cosecha de ignorancia. La sociedad cada día se
aleja más de la neutralidad, y aunque a veces es necesario hacer un esfuerzo
para ello, no todos reúnen esos dotes para ejercerla. Aclaro que, la parcialidad
es digna de respecto independientemente de que orilla emerja. Como sociedad
debemos aceptar que cada quien se apega a sus convicciones, y aunque algunos no
se exijan en comprenderla, y terminen arrastrándose hacia los tentáculos del
sectarismo, sigue siendo válido y respetable, pero igual de cuestionable.
La sociedad ha
cambiado, (sin tener datos antropológicos, lo sabemos), pero, hasta ahora la
población mayoritariamente heterosexual nunca a convocado a marchar por el
orgullo “hetero”, y mucho menos rellenan el vacío de su descripción en redes
sociales con etiquetas como: “Abiertamente hetero, solo chicas o chicos, u
orgulloso de disfrutar de las condiciones y placeres que ofrece el sexo
opuesto. En el caso de la población gay, en su mayoría destaca la bandera
arcoíris. Tampoco falta el imprudente que se autodenomina como “pasivo”, “activo”,
y “versátil”; términos que me toco aprender de por sí, para no hablar por
hablar y volverme un hablantín, pero igual, información que considero banal.
Curioso, y hablo por
mí: me han rodeado personas que estudiaron en mi escuela que salieron del
closet. Después de evitar los complejos por su orientación, mismas que deben ser
una mierda como cualquier crisis existencial, sin importar el género, ya que
resulta irrelevante por el hecho de que todos somos seres humanos y poseemos
complejidades y defectos. Hoy, disfrutan de su orientación en la
clandestinidad, aun cuando sabemos quiénes son. Y no, no hablo de “clandestino”
porque repriman lo que son, sino al contrario, son abiertamente gays; libres en
cuestión. Pero la diferencia la exponen al prescindir de las tácticas tales
como: mostrar su bulto, trasero, o insinuándose para dejar claro lo que representan.
Estos también demuestran ser personas que respetan a las mujeres, las tratan
como unas princesas y son los mejores amigos de ellas. Algunos, su sinceridad les
brota por los poros y, a leguas, demuestran ser un poco más fieles en términos
de confianza. Se visten como hombres, actúan como uno, hablan, y no están pendientes
en mantener su estilo de torcer la mano en un saludo, a sentarse de manera
cruzada o delicada, o a eso de forzar delgadez en su gruesa voz. Tampoco tienen
esa necesidad, o más bien, necedad, de presumir un rasgo que no es digno de
orgullo. Es que así como no es digno de orgullo ser heterosexual, tampoco lo es
ser homosexual: por el hecho de que es una orientación definitivamente simple.
Al cambio, siguiendo desde mi “cruel relato”, (para mis contradictores), le
sumo que, muchos se han graduado de sus pregrados y muestran con digno orgullo
sus diplomas; la diferencia es clara. ¡Eso sí es digno de orgullo!.. por el
hito que representa un cartón en medio de incesante complejidad y las
adversidades del día a día.
Nunca se les ha dicho
que no sean como se sienten: son libres. Pero de ahí a fantasear que tienen más
derechos que los demás, se equivocan, y es uno de sus grandes desaciertos.
Usted, individuo homosexual, tiene los mismos derechos que todos por el hecho de
haber nacido en un país liberal, donde se aplicó la democracia universal. Por
lo que si asimila que no se puede discrepar con usted en lo mínimo, déjeme
decirle que su avión ya acuatizó. No tenemos culpa de que se consideren de la
supremacía dueña de la veracidad. La sociedad no está obligada a cambiar; y
mucho menos a la fuerza, solo porque tengan una agenda con una serie de medidas
autócratas para que tengan mejor trato. La gente tampoco se limitará en atender
el manual de instrucciones del que disponen, porque la mayoría no está
dispuesto a estudiar para su constante aplicación, y mucho menos en aras de su divulgación.
No está de más decir
que, si hay una cosa que le reste respeto y honor a una persona: es el hecho de
asumir eternamente la postura de víctima. Comparar cifras de miembros LGTBQ+
asesinados, con los demás asesinados no pertenecientes a su ideología, es de lo
más cruel que pueden utilizar, porque son muertes igual de repugnantes que
cualquiera. Son hechos igual de lamentables; así que ese cuento de igualarse
frente a los demás muertos, es descarado y frívolo. No existe facción o grupo insurgente
que se dedique de lleno en asesinatos de homosexuales; que quede claro. Al cambio,
si existen bandas en ejercicio con el objetivo de asesinar a líderes sociales y
activistas de cualquier rama, por la razón de que estos últimos, se convierten
en las llagas adheridas en la piel de esas mafias. Y si nos vamos a poner a son
de comparar cifras: son más los líderes sociales muertos en peores circunstancias
que los de sus miembros. No lo dice un tipo como yo, esa información reposa en las
elites progresistas que tanto aman: si, las ONGS. No es un invento.

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