OPINIÓN PERSONAL
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Esperar más de la
sociedad está sobrevalorado, e inútilmente nos sorprenden sus desaciertos.
Estamos en una era donde no se detienen las hostilidades. El enfermizo extracto
de poder daña directa e indirectamente al vislumbre monumento pacifico que
tanto ha costado construir durante décadas.
La guerra fría entre
1945 y 1989 no se detuvo el día en que el fracasado estado soviético se desintegró;
si bien, cada amenaza de un pillo con mirada fría y exagente de la KGB, quien
funge desde hace dos décadas como jefe de estado de la federación rusa, pone en
vilo al globo terráqueo, avivando más y más lo que pasó de ser una guerra fría,
a una guerra tibia, con ganas de 100 grados para desembocar su punto de
ebullición.
Cada medida adoptada
por naciones cuyo poder se basa en su economía y carácter militar, son como a
lo que coloquialmente conocemos como paños de agua tibia. Pero dicho paño se enfrió,
al igual que le pasará a Europa por haber dependido toda su vida del gas ruso,
que solo es cuestión de tiempo para que éste no circule durante el aproximado
invierno. Mientras éstos morirán de frio, el dueño de las válvulas que permite
la distribución del apetecido mineral utilizado para calentar a los de
occidente, riéndose se encontrará de los que confiaron su soberanía energética,
mientras calienta sus pies en el Kremlin.
Las hostilidades
bélicas no son nada nuevo. Si comparamos que tan jodidos estábamos hace medio
siglo, los autores que portaban esas banderas solo fueron remplazados, porque
sus tácticas siguen siendo las mismas, pero bañados de modernidad. ¿En qué
cambiaron los nuevos líderes-autócratas? pues en que se tiñeron de prudencia;
pero reencarnar el salvajismo que disfrazan con vestidos diplomáticos, siempre
ha estado dentro de sus calcetines.
Ahora, surge la
pregunta: ¿será que no se ha concretado un tercer conflicto bélico mundial,
debido a que no existen intereses de peso en suelo ucraniano? Esclarezco: ¿el
núcleo mundial se ha abstenido a intervenir directamente en la disputa entre
Rusia y Ucrania, por el hecho de este último país no tiene Petróleo y Gas,
altamente atractivos para Europa y EE.UU? La verdad, pongo en duda que las
únicas pretensiones de los garantes de la integridad humana solo tengan en
común priorizar la paz de todos lo terrestres; aunque esto suene terrible
afirmarlo.
Suena alarmante el
anterior enunciado, pero curiosamente se debe recordar sobre lo que ocurrió en
la “Guerra del Golfo” para dar tal diagnóstico. En el oriente medio se avecinaba
toda una batalla (justo en Kuwait) cuyo plan era en aras del desarrollo de la
cooperación económica, y después si la política social y cultural. Según, estas
eran las motivaciones de la nación norteamericana junto con la ONU para irrumpir
en el país desértico. A pesar de que EE.UU destaca por su solidaridad, cayó en
la tentación y, perdiendo rectitud, se atrevió a involucrarse en una guerra
donde el fin no era solo mantener la paz, sino, cuyo objetivo principal era que
los marines y demás aliados, cuidaran las reservas de petrolíferas kuwaitís.
¿Si Ucrania contara con
al menos la mitad de oro negro atrapado bajo los pies que a hoy tienen los venezolanos,
posiblemente las cosas habrían tomado otra vía? o por lo menos, ¿Su papel
habría sido más interesante?
Se pensaría que son
unos cobardes, ¡pero qué va!, les sirvió que el estado liderado por Volodomir Zelenski
no fuera miembro de la OTAN para justificar su limitación de actuar en defensa
de un país que, en vez de ofertar, solo demanda.
¿Pero qué tal si
Venezuela con 305.000 millones de barriles de petróleo, y una representación
del 17 %, consagrado como líder en el mundo sobre este recurso, entonces estuviera
adentrado en el rol que hoy juega Ucrania? Bueno, no apostaría, pero
ligeramente se me pasa por la cabeza que, tal vez, al genocida Putin le habrían
borrado del rostro esa sonrisa que jamás tuvo.
Trump tuvo una postura
igualitaria a la de Biden en limitarse solo a quebrar la economía venezolana
apunta de sanciones, motivada por las violaciones de DD.HH y el enterramiento
de las elecciones libres, (sucesos impuestos por Maduro). Por eso siempre
criticaré que el entonces presidente gringo no haya autorizado una intervención
militar para derrocar al régimen chavista. Si la idea era empobrecer la
dictadura vía sanciones para que estos desertaran: les cuento que Maduro Moros
y compañía, no solo viven de los contribuyentes exprimidos por el socialismo,
también atienden sus necesidades gracias a las regalías que deja el rentable
negocio del narcotráfico.
Por supuesto, había ciertos
límites para promover un golpe de estado, y nunca se ha subestimado al enemigo
y sus aliados: China (gran potencia), pero no absoluta; e Irán, solo con prestigio
terrorista, pero no de estrategas excepcionales en conflicto armado. Además,
había que agregarle que estos países no necesariamente intervendrían en el
conflicto.
No es fácil tomar
cierta decisión. Por lo menos Trump denunció y expidió capturas a los
inquilinos de Miraflores; cosa que no prosperó. En aquel entonces se optó por
no darle vuelta al tablero, donde los venezolanos quedarían en la posición de
observar el renacer de su democracia, y la oportunidad de regresar a su país,
que alguna vez fue libre. Si no lo hizo un republicano, mucho menos un tibio
demócrata.
Desconozco la razón por
la que no se llevó a cabo la toma en Caracas. A veces creo que es como si
siempre le temieran a los países afines a la “enterrada URSS”, y han sido
incapaces de pagar la deuda por su descuido al subestimar el enemigo soviético,
cuando creyeron que este había desaparecido, pero que en realidad solo migró de
continente, adoptando la hegemonización que se transformó después en lo que hoy
se conoce como progresismo, hijo del leninismo.
Retomando a la ucrania que
muchos no conocían: le tocó ser el trofeo de devastación bélica, asumiendo el
papel por el que nunca improvisaron. Que le importa a su presidente hoy ser la
persona más reconocida del mundo y ser exhibido como un héroe, si no le han
dado el tratamiento adecuado, y en cualquier momento los medios de comunicación
pueden destacar en su muro web que el centro de resistencia Kiev, (que ha sido
lo más parecido a la acrópolis griega) ahora está bajo control ruso.
Zelenski no desea más
carnívoras discrepancias, y si el día de mañana la guerra se detiene,
difícilmente se conformará con que Putin sea desvinculado de los crímenes de
guerra, solo porque occidente con el afán de evitar más complejidades, prefiere
impunidad para el diablillo, con tal de no retornar a las precipitaciones.
El señor Putin está
perdiendo con la minoría. Su espíritu autócrata-narcisista no tiene límites. Su
desespero por ganar algo que no ganará nadie, hace que se empeñe en llevar
acabo su añorada guerra nuclear. Expertos ambientales consultados declaran que,
de darse eso, habrá tanto humo que se tomará la capa atmosférica y difícilmente
volvamos a ver los rayos del sol. En sí, dejar de verlos no es nada, lo malo es
que no existirá alimento que crezca sin absorber siquiera mínima radiación
solar.
La cifra en ayuda
militar para Ucrania asciende a 15.200 USD desde que los demócratas asumieron
el poder. Equipos especializados en desminado con cuota colombiana incluida, ya
están firmes.
Irónico, más plata para
la guerra, mientras África, Centro y Suramérica con hambre y falta de
infraestructura de calidad. Creo que no existe lógica matemática para llegar a
una conclusión razonable del porque siempre prevalece el financiamiento para la
guerra, y no para el alimento y la dignidad social de millones. Hasta ahora,
las teorías que lo explican no dejan de parecer absurdas, solo cuestionables. Y
eso no quiere decir que no esté a favor de los paquetes militares.

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