OPINIÓN PERSONAL
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Era de esperarse (…) la
llegada de Petro al palacio presidencial no fue gratuita.
Si petro hubiera sido
un capitalista millonario, habría tenido como pagarle los favores a los pelao’s
que se la jugaron a toda costa con tal de generarle réditos al proyecto que se había
convertido en obsesión. Pero como el modelo comunista se caracteriza
principalmente por odiar el capital, a Petro nunca le llamó la atención crear así
fuera una microempresa y generar empleo, pues las ideas revolucionarias de la
lucha de clases impulsadas por (Marx y Engels) habían penetrado su corazón. Por
eso optó por cubrir sus compromisos pendientes con el erario, dado que lo “suyo
es suyo, y lo de los demás también es suyo”.
¿Exagerado?,
¿Amarillista? No creo. Los que hablan mi idioma entenderán sin necesidad de
consultar en el motor Google.
Es que lanzarse 3 veces
ya es un ejemplo de avaricia. ¿Por qué no aceptar que no lo querían? Bueno, su
terquedad dejó constancia de que la “abstención” estaba excluido de su
enciclopedia.
Principalmente lo más
barato fue prometer un paraíso teñido de auroras boreales una vez que llegara
al poder. Gastó un conjonal de plata y se alió con los mismísimos seres infernales:
Guanamen (pionero de la calumnia) suciamente colonizó las masas escépticas que
no sabían por quién votar. El resultado fue un éxito; lo logró.
Trillada interrogación:
¿Pero, a qué costo?
Se sabía previamente
que llegara quien llegara a ser jefe de estado no la tendría fácil: “Una efervescente
inflación, una recesión inminente, y una crisis interna ligada a un dólar
rascacielos. Y bueno, todos los que querían lidiar con esto parecían
dispuestos, pero dado que la democracia reduce y le otorga esta responsabilidad
al candidato vencedor, no es admisible que hoy quien se llevó el bastón de mando
culpe de todo a terceros, mientras imita al sinvergüenza Poncio Pilato”.
Dado el caso, uno se
pregunta, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? La pregunta no sobra y
tampoco su respetiva respuesta, puesto que todo tiene que ver, porque si bien -en
términos económicos- andamos grave; el gobierno no era ajeno a ello.
No está de más resaltar
que Petro recibió una economía muy golpeada y que luchaba por mantenerse, o por
lo menos ceder menos puntos a la inflación. Asimismo había un esfuerzo del
anterior gobierno para que no colapsara.
Mientras tanto,
sorprende ver como malgastan los impuestos de todos los colombianos para
dirigirlos hacia un sector que muchos desaprueban: serán 100.000 jóvenes que el
gobierno del “cambio” graduará como “gestores de paz”, y recibirán 1 millón de
pesos mensuales, lo que equivale a 12 millones al año para cada individuo
vinculado al programa. Siendo esto así, por 100.000 jóvenes beneficiados,
valdrá 1 billón 200.000 millones al año.
Asimismo no se abstuvo
a declarar que este recurso podría salir de las finanzas públicas, pero tal vez
requiera de esfuerzos para cumplir con el proyecto. El mininterior, Alfonso
Prada, sostuvo que ese recurso saldrá de cooperación internacional.
¡Vea! con tal de patrocinar
sus caprichos, vincularan a cualquier externo.
Muy mal mensaje a la
juventud, porque mientras lo que nunca han empuñado ni una piedra para agredir,
son trabajadores honrados, madrugadores, estudian aunque las oportunidades sean
escasas y, los que sí están en el cuento de la vida fácil, serán patrocinados
por un gobierno, que de buena voluntad, desea rehabilitarlos, pero que se
equivoca dándoles plata para que se abstenga a delinquir.
---“Me he matado
estudiando, trabajando en la informalidad y aun así no me alcanza para mantener
a mí núcleo familiar. Llevo años con la misma ropa y el mismo calzado y, a
donde vaya, me toca echar pata, porque si saco para el trasporte no como; en
tanto, el gobierno apoya a quienes no lo merecen”. Así dirán muchos de esos
jóvenes que se han dedicado juiciosamente a prepararse académicamente, mientras
respetan las normas y las leyes que dictamina el estado, lo que claramente
evidencia un entendible inconformismo, originado por la descarada rosca de
parte del ejecutivo que juró luchar por la cacareada “Justicia Social”.
¿Entonces –recordando
párrafos anteriores en este mismo texto-, por qué aun conociendo que andamos en
crisis financiera nacional, le dan prioridad a programas que costarán montones
de divisas? Empero la queja fundamental es que dichos programas no hará que
prospere la economía.
¿Por qué ponerse a
regar dinero antes de ejecutar planes para amortiguar la recesión ya anunciada?
¿No es mejor hacer esfuerzos por restablecer lo depurado por la inflación y
estabilizar las finanzas para después si avanzar en aras del desarrollo social?
Y sobre todo, ¿por qué principalmente con los insurgentes?
Valga la redundancia,
el gobierno no ha hecho ni un solo anuncio de como enfrentará la crisis
financiera del país, y muchos menos cuál es su arsenal para enfrentar el
desempleo. Es que ya ni de corrupción declaman.
Rápidos y Furiosos han
sido, aunque sea para patrocinar a quienes si han tomado las armas, pero para
los que nunca han tenido ese propósito, de esos si se habla poco.
¿Por qué tan
apresurados si aún no estabilizan la moneda nacional? No hace falta convertirse
en doctor de economía para saber que los subsidios, ni acaban con la pobreza ni
mitiga la criminalidad ni impulsa a un país; contrario a la generación de
empleo, de la que repito una vez más, nadie habla de ella.
En tanto, la reforma política
es la antítesis de lo que decía el Petro senador en su antigua legislatura, de
blindar las minorías. La gente incauta también pensó que Petro era minoría,
cuando en realidad su Colombia Humana había recibido en las presidenciales 8
millones de votos. Las listas cerradas seguirán activas, y todos saben que esa herramienta
electoral mete a más de un politiquero indeseable que no desea quemarse. Aun
así, aprietan el acelerador para sacarla a las carreras, al igual que sus otros
cuestionables proyectos.
Que hayan sido inmunes
a los tentáculos del parlamento que podía frustrarles varios de sus propósitos,
les saldrá caro. Si bien, el respaldo a la asesina reforma tributaria, la
reforma política, el voto en contra de la moción de censura a Irene Vélez, y su
misericordia para amnistiar a los protestantes del paro es un tema bastante
complicado de controlar; y eso lo saben tanto los Liberales, Conservadores, la
U, quienes se prestaron como vanguardia experimentada para contener los muros
que no podían sostener los legisladores de la izquierda tradicionalmente
minoritaria.
Son muchos compromisos,
y ahora entendemos por qué 20 billones para la tributaria.
Es claro, ahora no solo
le pagaremos el sueldo a muchos parásitos del congreso, sino que obligados le
cubriéremos la prestación de servicios a las lagartijas que se aliaron con el
Pacto histórico; más lo jóvenes que maquillan como voceros de paz.

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