OPINIÓN PERSONAL
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La proliferación
petrista, como se le llama al sectarismo que se basa en las posturas de un
ex-guerrillero, tuvieron la gran oportunidad de demostrar que esos 11 millones
y pico de ciudadanos que marcaron el tarjetón del pacto histórico, estaban más
firmes que en ese estresante 19 de junio; y que los otros 10 millones (antipetro)
articulan en menos raciones que ellos.
Siendo honesto, pensé
que las tropas zurdas saldrían masivamente, debido a que no hace más de 5 meses
se aglutinaban para que el peso muerto de la balanza izquierda no cediera al
otro extremo, que decía estar representada por un mamerto infiltrado como
Rodolfo Hernández, y que no hizo más que reventar a la centro derecha (…) El
país no veía lejos el retorno de la izquierda en Colombia; puesto que los sufrangantes
de esa orilla sobrepasaban la muralla antisocialista.
Curioso es que, no ha
pasado mucho como para que los que influyeron en la encarecida victoria izquierdista
cambiaran de opinión. Sin embargo, ¿qué pasó este 15 de noviembre, cuando se
suponía que la marcha pro-petrista, en conmemoración a los 100 días del “cambio”,
sería todo un éxito? Difícil de resumir cuando este primer interrogante
desemboca otros más.
Primeramente, twiteer
ha sido de gran utilidad para enterarse de los temas más trascendentales del
país; por lo que oprimir la opción “tendencias” está dentro de la rutina, si
uno aspira a indagar sobre lo más comentado. Había ciertos hashtag a favor de
los supuestos logros del gobierno, pero poco se comentaba sobre darse cita este
martes. En mi caso, no me di por enterado, y parece que algunos simpatizante
estaban igual que yo.
Valga la redundancia,
debemos recordar que el 26 de septiembre (fecha en la que se dio la primera
marcha opositora), la tenían tan clara los anti-gobierno, como los
pro-gobierno, pues los organizadores utilizaron un formato publicitario que
recomendaron compartir en sus redes, meses antes para que tuviera acogimiento. A
consideración de esto, el petrismo estaba tan bajo de moral para aquel día, que
ni se animaron en adoptar esta misma herramienta. Y no fue por plata, pues en
Power Point se hace con cero facturación.
¿Influyó que alias 19
fuera condenado? ¿Será tan cierto eso de que les pagaban para ir a gritar:
“viva el pacto histórico”? Bueno, la poca asistencia hace que ese mito se bañe
de veracidad.
Lo más movido fue
Barranquilla, aunque en nada se pareció lo de este martes a la sofocante
concentración de gente que rodeaba esa gran P, en noviembre del año pasado -mucho antes de lo permitido en esa misma ciudad-.
No sorprende que en la
capital Guajira (Riohacha) saliera un sector considerable de simpáticos a la
izquierda. Desde muy temprano, algunos pensionados del Cerrejón (minera que el
gobierno pretenden desestabilizar) representaron lo propio del pobre evento, en
compañía de algunos pelaos -manipulables-, que apenas pueden operar un camión
minero, y que fácilmente como juventud, resulta sencillo envolverlos.
Graciosamente, durante
el día, se conocieron algunos pronunciamientos de los bodegueros más
facturables del petrismo, cuyo ejercicio no fue exento durante la desértica
jornada: Levy Rincón (vulgar influencer hipermegazurdo), mismo que por primera
vez había madrugado hace dos meses para burlarse de la marcha opositora, no
tuvo más que trinar eso de: “salir a marchar por un gobierno es una ridiculez”.
Posterior a ello, se sumaron otros trinos no muy distintos a los de Rincón,
como en el caso de los que se hacen llamar Don Izquierdo, Físico Impuro, y el
que se cree la némesis de Uribe, Beto Coral. Respecto a esto, queda en
evidencia que es preferible agarrarse de cualquier objeto, con tal de no reconocer
que fue un fracaso la cofradía que pretendía medir fuerzas, como sostuvo el
personaje que trata de fascista y lamecu… a todo el que piense distinto a él;
si, Gustavo Bolívar.
Y la pronunciación del
presidente no pudo faltar. Lástima que tuvo que compartir de una cuenta
simpatizante y lambona, una imagen de uno de sus eventos del año pasado para
argumentar que si salieron; no como se especulaba. Que mal que el mandatario se
preste para esa farsa.
No sé a qué le teme, si
el público no lo ha perdido. Solo que esa gente quien se encargó de trasladarlo
a la casa de Nariño, ya no se la juegan igual que cuando se asoleaban por
escucharle a unos metros su elocuente voz. Tal vez sea porque ahora duerme con
plumones y ya no descasa en las casas de los campesinos, sino en los lujosos
hoteles de las grandes ciudades que visita. Puede que también, a paso lento, se
dan cuenta que él jamás fue un “nadie”, como así les hizo creer a los incautos.
Para ser precisos, la
marcha a favor del gobierno fue un fracaso, por más excusas que se pretendan
exponer. Y no vengan con eso de que no se dieron los resultados, a consecuencia
de que este evento se realizó un día productivo, porque si bien, la derecha marchó
un lunes, igual de productivo.
Lo único que pudo
resaltar este débil experimento, fue la huerfanidad en las calles, que tan bien
manejaban, y que ahora parece que impera en la derecha. De migaja en migaja, la
oposición también le ha expropiado las fértiles hectáreas que controlaban los
progres en las redes sociales. ¡Golpe bajo!

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