OPINIÓN PERSONAL
TWITTER: @Re_esceptico
Se tornaba poco
desconcertante en materia política la noche del jueves 17 de noviembre y
transcendía más por la apertura de la copa mundial. No obstante, emergió en los
principales medios la noticia que inmutaría a más de uno: “La invitación que le
hizo el presidente Petro a su archienemigo político, José Félix Lafaurie, cuya
propuesta sería vincularlo en los diálogos con el ELN que se adelantan en la
Venezuela de Maduro”.
Por supuesto, lo de
Lafaurie tomó por sorpresa. Algunos sectores hicieron guiño al acontecimiento,
mientras otros lo traducen más como una envestida terrorífica. Si el objetivo
era dividir opiniones dentro de la resistencia derechista; que se den por bien
servidos, porque fue justo lo que ocurrió.
Unos compartían que se
había vendido, tratando de no maltratar la figura de acero que posee María
Fernanda Cabal, en tanto, los restantes compaginaron con lo que
sentenció Uribe: “es mejor que el doctor esté dentro del proceso que afuera. Se
requiere sumar y vigilar para construir, por consiguiente es sabio aprovechar
esta oportunidad que jamás ofreció Santos”.
Se debe tener en cuenta
el tema entorno a Cabal, que no se guardó nada, y sigue sosteniendo lo que
antes había declarado: “El ELN y todo grupo al margen de la ley son
terroristas”. Resulta que no necesariamente ella debe haber cambiado de postura
solo porque su esposo tendió un puente diplomático con el narcoterrorismo.
También habría que mirar hasta donde se presta su cónyuge ante lo que
renegadamente vemos con poco optimismo; pues esa farsa no pinta nada distinta a
lo que ocurrió en la Habana.
Desde mi perspectiva,
la participación del esposo de la reconocida congresista puede ser una pistola
sin pestillo de seguridad. Así como puede sumar, puede restar. Y no
precisamente al pacto histórico, sino a las visiones políticas de con quien
comparte matrimonio.
Lo anunciado por Petro
no se veía venir, aunque lo posterior a este hecho sí: “los escuderos del
gobierno a toda marcha dieron luz verde y avalaron con cero escepticismo el
papel que jugaría el presidente de Fedegan, a quien han tildado toda su vida de paraco, y que dicho cacareo le servido para construir su carrera política”.
Esto me hace recordar a los conservadores, el partido de la U, y liberales, que
se adhirieron al gobierno sin de antemano conocer su plan de gobierno; es decir,
¡hágale con confianza! Parece gracioso, pero no lo es.
No hay nada más
preocupante que ver a congresistas, funcionarios del gobierno y activistas, que
cambian de parecer en un instante solo por el afán de imitar a su jefe. Uno
puedo seguir a un líder, y no está mal, pero, ¿dónde quedan sus convicciones?
Ah, si…no las tienen, porque una persona arraigada a sus ideales no se alinea
con esa notable facilidad. Yo prefiero a las personas que espetan algo y se
sostienen aun cuando su narrativa pende de una débil raíz, o por mas
calumniadora que sea; tal vez solo está equivocada. Pero una que cambia de parecer
solo por empatizar con la nueva jerarquía, da positivo en la prueba de
desconfianza. Eso es ser sectario. Ojalá esa gente nunca más le saquen en cara
a Roy Barreras ser septo de esta ruin práctica; no tendrían autoridad moral
para hacerlo, pues aun no caen en cuenta que son militantes de ella.
En el caso de Gustavo
Bolívar lo dejó muy claro: quería ver preso al líder gremial. Pero ya no, ahora
Lafaurie es necesario en los diálogos si se desea avanzar en la fabricación de
ese utópico paraíso que prometen: la trillada “paz total.”
Retomando el tema de
Lafaurie, es dable que éste mismo estará en Caracas, haciendo algo externo a
liderar el gremio ganadero (también víctimas de los elenos). Por eso, no queda más
que decir que, la única manera para que sus vocales no queden solo en palabras,
es imprescindible que solicite garantías antes de exponer sus bases.
Es que el hecho de que haya ido solo a negociar con tanto terrorista,
lo hace vulnerable, además de ser incómodo. Así que no está de más que él lleve
su propia delegación para apoyarse. Es decir: si van haber 5 negociadores de
ELN, más 5 del gobierno, pues que él también tenga 5. Las garantías parten
desde la igualdad, y dado que el
gobierno del “cambio” dice contar con los cerrajeros de esa brecha, que hasta
ministerio con ese nombre quieren crear, debe resultarle factible; Segundo, le
toca intervenir el mismo tiempo que los demás, nada de saboteos a lo Diosdado
Cabello y magistrados de la JEP; Tercero, solicitar la inclusión de las
víctimas en el proceso; quién más que ellas para hablar sobre conflicto armado. No
como Mabel Lara y María J. Duzán, que ni el monte conocerán y se las dan de
saber mucho sobre lo que pasa en la selva y las comunidades golpeadas por la
insurgencia, cuando en realidad su periodismo se ha basado más en el reportaje
que en la investigación.
Partiendo más desde la
objetividad que del pesimismo, solo espero que Uribe y Lafaurie no queden como
lodo en la carretera ante los que han apoyado fielmente sus compromisos, ya que
están arriesgando su sutil piel con unas hienas destripadoras, y su gremio se
la juega con el papel de cría recién nacida, que se debate en el suelo con tal
de no convertirse en presa.
Quien más que yo
quisiera que de verdad sumara y todo se tiñera de extensos arcoíris desde el
desierto hasta los Andes. Pero recordando las reuniones de Uribe y Petro, que
no quedaron en nada más que una simple foto: me incapacito para adornar la
pasarela que ayudaron a instalar los inquilinos de Miraflores.
¿Qué diferencia existe
en que el gobierno se de la mano con Uribe y Lafaurie, si los acercamientos con
el primero no prosperaron? Si bien, la reunión del líder del centro democrático
con el presidente, era para dejar claro su desacuerdo con esa reforma suicida
que metieron a pupitrazo. Ósea, no sirvió de nada el dialogo para que estos
reflexionaran; una cachetada de otras tantas (…) Y siguen insistiendo en que
los tendrán en cuenta, cuando el ejecutivo tiene como deporte noquear a sus
rivales.
Ave de mal agüero,
pesimista, anti-paz (…) podría ser tildado de cosas así y, longitudinalmente prefiero
eso, con tal de autoexcluirme de la manada crédula e incauta. En mi caso,
recalco que negociar con terroristas es el peor negocio; nadie gana más que
ellos.

Comentarios
Publicar un comentario