OPINIÓN PERSONAL
TWITTER: @Re_esceptico
No sé hasta dónde
llegará el cinismo y la indirecta burla hacia nuestra inteligencia. Parece que
los voceros del gobierno no tienen límites en ese nefasto ejercicio.
Tildan de bravucones a
los mandatarios regionales por la propagación del escudo nacional y su lema,
“LIBERTAD Y ORDEN”. Mientras, a la oposición la certifican como golpistas por hacer
lo mismo.
No pretendo aminorar la
actitud de los alcaldes, gobernadores y opositores del gobierno; si bien, puedo
constar que el escudo de nuestra nación no es una herramienta factible para
darle un golpe de estado al progresismo -como ellos tanto dicen-; eso es
ridículo. Hasta donde tengo entendido ellos son los que controlan a las fuerzas
militares; lo únicos con la capacidad de desembocar tal evento.
¿Pero, y ellos? Bueno,
recuerden que son gobierno y cuentan con el respaldo de la fuerza pública y la
mayoría de escaños en las dos cámaras del capitolio, así que pueden amasar
cualquiera de sus pretensiones, tales como: la reforma política, que estaba
desnuda desde finales del año anterior, donde se alcanzaron a entrever algunos
macacos, como las putrefactas listas cerradas.
Ahora bien, esto ya era
delicado, puesto que las listas cerradas, lejos de combatir la corrupción, lo
único que hacen es colar a personajes que jamás serían elegidos en una lista
abierta, por desconfiada procedencia. Y no satisfechos con eso, en una de las
partes del polémico texto que rotó por las redes, se visualizaba sin eufemismo
alguno (como normalmente hacen), un parágrafo que daba por hecho la
habilitación de un congresista para convertirse en ministro, aun cursando su
periodo legislativo, y con la cereza caramelizada de retornar a su curul parlamentaria
en caso de renunciar a su cargo en el ejecutivo. ¡Una grosería total!
¿Entonces, quién es el
golpista? No creo que esos sensatos parlamentarios que se opusieron a la
implementación de un articulado antidemocrático; al cambio, lo que si sonó
golpista (y no precisamente suave), fue la canallada con que salió el
pastorcito mentiroso de Alfredo Saade, que destilando autoritarismo sugirió sin
mínimo sonrojo, cerrar el congreso de la república y promover a lo chavista una
constituyente.
Stop, que esto no fue
lo único que dejó la conflagración sobre aquel documento, pues irónicamente los
adeptos del uribismo y la derechita fanática salieron a divinizar la figura del
senador, Jota Pe Hernández, aun sabiendo que la campaña de este mismo se basó
en el trillado discurso antiuribista.
Hay tanto fanatismo en
aquella “derecha”, que últimamente forjan la posición de: “cualquiera que
confronte a la izquierda sirve para atravesar el debacle progresista”. Y no, no
concuerdo, dado que esa actitud se asumió el año pasado; ¿y en qué quedamos?
Claramente apostándole al “outsider” de Rodolfo Hernández, que concluyentemente
ornamentó la posesión presidencial de un ex M-19.
¿Cómo es posible que no
hayan aprendido nada? No superan a Santos; algunos ni a Duque, que hasta los
tildan de traidores y mamertos de closet. En cambio, les encanta la
idiosincrasia de un oportunista que se vinculó a un partido de izquierda (para
ganar más adeptos), y que ahora dice ser opositor.
Sin embargo, Jota Pe
estuvo lejos de ser el superman que hundió esa reforma y que ahora tanto
reverencian, puesto que David Luna, Jennifer Pedraza, e incluso la inestable
Katerin Miranda (como principal opositora de esa bandidez), habían denunciado
estos gorilas mucho antes de que el video de Jota Pe se hiciera viral.
Lo único magnifico del
influencer-senador, fue aniquilar la rebuscada intervención de María José
Pizarro; y eso, dándole ventaja, puesto que algunos senadores de la comisión
primera le han dado más duro que él, solo que les ha fallado el marketing que
él maneja con excelencia.
Se debe tener en cuenta
que Jorge Benedetti y Paloma Valencia habían presentado una ponencia de
archivo, algo en físico, del ejercicio hacia la retórica; no como la catedra
virtual del senador verde.
¿Y la irrisoria
pataleta de Roy Barreras qué? Si, esa de haber roto el texto. ¿Indignado por
qué la reforma se deshuesara, o por la falta de respeto con quien presentó
semejante panfleto?
¿Por qué tan callado
Ariel Ávila?, ¿Tendrá pena con su partido, o con su presidente por haber
fracasado?
Me parece inútil adoptar
tal condición, en vista de que sabemos que Roy, Prada, Pizarro, López Maya y
Racero, se atornillaron para que no cediera hacia el fondo esa balsa que ya
naufragaba.
Canteemos victoria
mientras podamos, sin menospreciar el hecho de que aún estamos en manos de esas
bestias camaleónicas de poco fiar, que se abstuvieron a rechazar lo que precisamente
los perjudicaba. Exacto, hablo de los Liberales, Conservadores y La U, esa
facción estresante que nos tiene en vilo.
Ya quisiera uno que las
restantes y deprimentes reformas se cayeran, no obstante, mientras estas larvas
tengan facultades para direccionar el bien colectivo, estaremos expectantes.
Por ahora, bien por haber vencido uno de los tantos tentáculos activos de la
politiquería.

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